
Ves la tele?
No.
No.
En la cotidianidad nocturna hay varias rutinas de las que parece imposible escaparse; ducha, cena, bronca con los niños por los deberes/acostarse/lavarse los diente, y la tele. Si esa tele que veíamos todos.
Incluso en la gloriosa historia de televisión más reciente tenemos ejemplos que nos unen como personas ante sensaciones; el 1er GH, OT, y muchas series que todos hemos seguido a veces simplemente por estar enganchados al comentario matutino en la oficina, cafetería o compañero de gimnasio. Era bastante impensable que cualquiera de estos fenómenos pudiera pasar desapercibido para cualquiera que este integrado en el grupo, a favor o en contra también es verdad, pero estando al tanto de lo que debía criticar con el café de la mañana.
Hace tiempo que todo esto se esta perdiendo, o puntualizo, lo estoy perdiendo.
Ya sin entrar en las reiteraciones de programas, formulas, temporadas que no consiguen salir de bucles vacíos de contenidos y en un panorama televisivo sin prácticamente innovaciones, apostando por lo ya contrastado, la función social de la televisión incluso dentro de la familia esta perdiendo protagonismo. La nuevas formulas para recibir los contenidos me tienen por un lado asombrado, y por otro un poco perdido.
Uno de los grandes problemas de siempre ha sido poder estar delante de la tele justo el día y la hora en que el programa grande y por el que llevas toda la semana esperando se emite. Esto esta pasando a mejor vida, no siendo en este momento las descargas las principales culpables de destrozar la parrilla televisiva. Desde hace ya unos cuantos meses el servicio de Videoclub de ONO nos ofrece (televisión por cable) un gran archivo de contenidos, series y otros programas, para degustar cuando y como quieras. Gratuitos o por una cuota por visionado, el momento y la cadencia para ver cualquier serie o programa de televisión lo eliges tu, o tu familia. Imagino que otras plataformas también ofrecen o ofrecerán esta oportunidad, y a lo que voy, desaparecerá de esta manera la coincidencia con el compañero de tertulia para comentar lo visto la noche anterior.
Es una pena, ya que mucha de la conversación que sostiene amistades de despacho eran por apoyar al mismo triunfito en la edición V del citado concurso. En contra hemos conseguido poder contestar a la pregunta siempre maliciosa; ¿Ves la tele? Con un rotundo NO…. Yo veo lo que quiero……
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