
Eso es lo que es la huelga general convocada para el próximo 29 de septiembre en todo el estado español. Una gran cortina de humo que tapara las vergüenzas de la clase política de este país; de los dirigentes sindicales y de la patronal.
Por que es una vergüenza que todo el proceso acabe en un día inactivo, en uno de los peores momentos económicos de la historia reciente, por no tener el suficiente conocimiento y lo que es peor, las suficientes ganas para llegar a un acuerdo necesario entre las tres partes que marean la perdiz desde hace meses.
Que el gobierno esta superado por la situación ya hace tiempo que lo sabemos, se conoce desde que estallo la gran crisis financiera en EEUU que todo eso se extendería como una gran mancha de petróleo. Y claro donde no se han tomado ningún tipo de medidas preventivas a ningún nivel, ha sido donde mas encharcados estábamos.
Si unos la previsión económica la han tenido metida en la nevera para descongelarla cuando fuera prácticamente imposible de aplazar medidas drásticas, los otros han ido apretando las tuercas para y por el malentendido “estado del bienestar”. Muy mal entendido, porque esa patina del bienestar enmascara la táctica de conseguir mayor poder adquisitivo a costa de muchas cosas, entre ellas las protestas por muchos desmanes que se han producido en nuestro país; empezando por las pre-jubilaciones, hasta las insostenibles mejoras conseguidas a través de chantajes por parte de los sindicatos y sus salvajes métodos de conseguir las cosas por las malas o por las peores.
Si ningún gobierno en este país ha tenido suficientes bemoles para emprender reformas de peso especifico en la negociación de las pensiones, los contratos, el déficit de la seguridad social, etc..etc.. ha sido básicamente porque no ha tenido nunca interlocutores que realmente piensen en sentarse a una mesa de negociación con los pies en el suelo, sin las ínfulas que gastan pensando que ellos son los que tienen agarrados por los huevos a todo un gobierno, a una patronal que nunca pondrá de su parte, y a todo un país porque si la gente tiene criterio propio, nosotros ya se lo quitaremos con un piquete informativo o una huelga salvaje en plena salida de vacaciones para la semana santa.
En resumen, que nadie quiere ser el que de el primer paso para reconducir esta vorágine de gasto publico, de déficit galopante en la seg. social o del mantenimiento de las pensiones mas allá del 2020, por poner tres ejemplos sangrantes sobre los que se supone giraran algunas de las consignas de la huelga del 29-S.
En este país deberíamos empezar a tener mas crédito para poder ponerse delante de un micrófono a agitar a todo el mundo y convocar huelgas sin mucho criterio (huelga convocada antes de saber la reforma definitiva, ni siquiera el fondo de la reforma). Y sobre todo más crédito para no tener que obligar de todas las maneras posibles a que los trabajadores no puedan ni siquiera llegar a sus puestos de trabajo. La credibilidad se logra siendo consecuentes, no dictaminando quien puede o no ejercer su libertad, la de decidir si estamos de acuerdo o no con la convocatoria de huelga.
Espero que a partir del 29 de diciembre, sea cual sea el seguimiento de la huelga general, todos sean conscientes de que el sistema necesita una revisión a fondo, el sistema político, el sistema laboral y el status de los sindicatos. A trabajar para que las protestas tengan una manera más racional de llegar a los medios, y sobretodo que no perjudiquen siempre a los únicos que no podemos hacer nada ni para bien, ni para mal.
Por que es una vergüenza que todo el proceso acabe en un día inactivo, en uno de los peores momentos económicos de la historia reciente, por no tener el suficiente conocimiento y lo que es peor, las suficientes ganas para llegar a un acuerdo necesario entre las tres partes que marean la perdiz desde hace meses.
Que el gobierno esta superado por la situación ya hace tiempo que lo sabemos, se conoce desde que estallo la gran crisis financiera en EEUU que todo eso se extendería como una gran mancha de petróleo. Y claro donde no se han tomado ningún tipo de medidas preventivas a ningún nivel, ha sido donde mas encharcados estábamos.
Si unos la previsión económica la han tenido metida en la nevera para descongelarla cuando fuera prácticamente imposible de aplazar medidas drásticas, los otros han ido apretando las tuercas para y por el malentendido “estado del bienestar”. Muy mal entendido, porque esa patina del bienestar enmascara la táctica de conseguir mayor poder adquisitivo a costa de muchas cosas, entre ellas las protestas por muchos desmanes que se han producido en nuestro país; empezando por las pre-jubilaciones, hasta las insostenibles mejoras conseguidas a través de chantajes por parte de los sindicatos y sus salvajes métodos de conseguir las cosas por las malas o por las peores.
Si ningún gobierno en este país ha tenido suficientes bemoles para emprender reformas de peso especifico en la negociación de las pensiones, los contratos, el déficit de la seguridad social, etc..etc.. ha sido básicamente porque no ha tenido nunca interlocutores que realmente piensen en sentarse a una mesa de negociación con los pies en el suelo, sin las ínfulas que gastan pensando que ellos son los que tienen agarrados por los huevos a todo un gobierno, a una patronal que nunca pondrá de su parte, y a todo un país porque si la gente tiene criterio propio, nosotros ya se lo quitaremos con un piquete informativo o una huelga salvaje en plena salida de vacaciones para la semana santa.
En resumen, que nadie quiere ser el que de el primer paso para reconducir esta vorágine de gasto publico, de déficit galopante en la seg. social o del mantenimiento de las pensiones mas allá del 2020, por poner tres ejemplos sangrantes sobre los que se supone giraran algunas de las consignas de la huelga del 29-S.
En este país deberíamos empezar a tener mas crédito para poder ponerse delante de un micrófono a agitar a todo el mundo y convocar huelgas sin mucho criterio (huelga convocada antes de saber la reforma definitiva, ni siquiera el fondo de la reforma). Y sobre todo más crédito para no tener que obligar de todas las maneras posibles a que los trabajadores no puedan ni siquiera llegar a sus puestos de trabajo. La credibilidad se logra siendo consecuentes, no dictaminando quien puede o no ejercer su libertad, la de decidir si estamos de acuerdo o no con la convocatoria de huelga.
Espero que a partir del 29 de diciembre, sea cual sea el seguimiento de la huelga general, todos sean conscientes de que el sistema necesita una revisión a fondo, el sistema político, el sistema laboral y el status de los sindicatos. A trabajar para que las protestas tengan una manera más racional de llegar a los medios, y sobretodo que no perjudiquen siempre a los únicos que no podemos hacer nada ni para bien, ni para mal.
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