
Que seductor es estar en una tribuna anónima, en la que personajes, ocasiones y objetos viven delante de tus ojos.
Quien no se ha parado alguna vez en la ventana de una habitación y puesto ojo avizor a todo lo que ocurría delante de sus narices. Personajes, motivos que trazan líneas de sus vidas delante de ti, sin sentido pero cargados de un halo de misterio aunque el quehacer que les ocupe sea rutinario, monótono.
Y es que todo se torna misterioso si no tiene un per sé, un hilo conductor detrás. Cualquier transeúnte que gira la vista hacia varios lados de la calle se puede volver de pronto demasiado misterioso para no seguirlo con la mirada hasta que se diluye mas allá del paso de cebra en la esquina.
Me viene esto a la cabeza por la situación de mi puesto de trabajo. Delante mío tengo una ventana que desde un primer piso otea tres fachadas de edificios con sus correspondientes balcones. Mujeres y hombres, no muchos a decir verdad, pero suficientes para que alrededor de varios minutos al día capten mi atención para elaborar teorías y atizar criticas de comportamientos incomprendidos. Hoy como casi cada tarde a las cinco ha aparecido uno de los protagonistas de mi particular película. En mangas de camisa, mi objetivo se ha paseado como siempre por el largo de su terraza, ha encendido un pitillo y se ha plantado mirando a lo alto. Evidentemente alguien le prohíbe fumar en casa, porque por sus actos los conoceréis y no estoy viendo a una persona cuidadosa que intenta no ensuciar su casa con el humo del tabaco, de eso estoy seguro porque hoy ha escupido hasta nueve veces balcón abajo. Tiene excusa, esta muy cerca de la baranda de la terraza y de tanto en tanto mira a la acera por si pasa alguien, o esto quiero imaginarme.
Durante la tormenta de esta mañana en la que el día cambio por la noche en un abrir y cerrar de gradalux he visto aparecer una pareja de jóvenes. Ella ha mirado las bolitas blancas que han empezado a caer y él con el torso desnudo y con una toalla por encima ha sacado la cabeza para que le golpeara el granizo que ha estado durante unos cinco minutos atacando el suelo. ¿estudiantes? Esta claro que no demasiado aplicados, o tal vez sí, pero a otros tipos de estudios personales.
Y son muchas las ventanas que reflejan la luz en vez de descubrir sus secretos, líneas vitales anónimas que andan detrás de esas cortinas, y que nos seducen con historias diarias, tristes, divertidas o simplemente intrascendentales.
Alguien se puede resistir a mirar?
Nadie se resiste a mirar y quien diga lo contrario miente. Pero no son los ojos los que miran. Mira nuestra imaginación.
ResponderEliminarPorque si solo mirásemos, la mayor parte de las veces lo que vemos no acapararía nuestra atención. Sin embargo, cuando nos quedamos fijos en una escena seguramente cotidiana para sus protagonistas le estamos aplicando ese PORQUÉ con el que damos sentido a todo.
Y digo yo, PORQUÉ lo hacemos?