TODO ES OULET, hasta los sentimientos
Por desgracia, con la vida, la costra que nos va empapelando el corazón se vuelve menos impermeable, pocas cosas suelen filtrarse poros adentro y tocar el botón de “piel de gallina” que cualquier ser humano tiene, pero que muchos dejamos de sentir.
Desde las épocas en que un beso, el roce de una piel o simplemente una bajada de ojos podía llegar hasta la esponjita que teníamos aquí en el pecho, para que bombeara con un poco más de fuerza, hasta el hastiado bombardeo diario de estímulos caducos y en hibernación que nunca llegan a su destino, en nuestra madurez nos dejamos ir en el suspiro de lo que fue aquella sensación olvidada y que guardas muy bien en tu álbum de olores perdidos y sabores nunca repetidos.
Pero hay que vivir, y sonreír porque con una sonrisa seguramente la tenue luz del sol pude despertar algo más aquellas fotos grabadas en tu retina. Tienes que salir de la cueva y abrir otra vez la parte mas inocente de tus ojos para volver a ver igual que veías, sentir igual que sentías.
¿Utopía? No, supervivencia, porque no podemos vivir sin sentir el aroma de la piel deseada …. Sin acariciar el pelo de nuestro amor. Disfrutar de la mejilla de un niño, un abrazo y un beso puede ser un buen momento para relajar la mirada y volver a sentir que el corazón bombea de nuevo pequeños destellos de placer hacia tu piel.
Si en esta semana tienes la necesidad de demostrar tu cariño no desperdicies la ocasión, relaja tu piel, tus parpados y mira al sol, creo que nos sonreirá y te demostrara que con uno de sus rayos es posible todavía sentir el calor de alguien querido, alguien a quien no te importaría regalar tu tesoro más guardado: un suspiro, un te quiero y tal vez un beso.

Feliz Sant Jordi, 23 de abril de 2009.