
¿Por qué Mr. Increíble?
Si debe ser la herencia avanzada de mis hijos, seguramente.
Yo que no había visto ni una película de animación desde que me salio pelusilla en ciertas partes de mi cuerpo (seguramente en la neurona avanzada también) ¿como puedo disfrutar viendo una y otra vez las mismas escenas de dibujos animados….? Vosotros que tenéis niños ya lo sabéis, las mutaciones que sufrimos los que empezamos a contar nuestra edad en función de los años que hace que no te puedes despertar por la mañana, mirar a tu lado y ver un atisbo de insinuación; ¡¡¡para eso estamos y a estas horas ¡¡¡.
Perdón, a lo que iba…Mr. Increíble: La película de Disney-Pixar en la que una pareja de Superhéroes americana de los años cincuenta se dedican a lo suyo, repartir mamporros, arreglar entuertos y meter al malhechor de turno entre rejas. Como suele ser común en el cine infantil de hace unos cuantos años, los guiños a los padres resignados que llevamos a nuestra prole al cine los domingos por la mañana son cada vez más frecuentes. Siguiendo la consabida estrategia jurista de los USA, una victima salvada por El sr. Increíble de morir cuando se iba a suicidar, demanda a este por daños. Las denuncias se suceden contra todos los superhéroes, por este motivo el gobierno empieza un programa de “rehabilitación” de Superhéroes, dándoles una vida anónima y normal como el resto de la población.
Como os podéis imaginar, nuestro héroe lo lleva fatal de comercial de una compañía de seguros. La depresión, la rutina y los problemas llegan a su vida. La solución, escaparse a escondidas por las noches junto a otro antiguo superhéroe a hacer “pequeñas” acciones en pos de mejorar la sociedad y sus problemas con el lado oscuro.
Hasta aquí las premisas que me encantaron de la película, debe ser que mi subconsciente me ve como un “machomen” dentro de un envoltorio rutinario y aburrido de vida de despacho y rutina familiar. Mis simpatías vienen de esa otra vida, la nocturna. Otra personalidad que permite quitarse el traje y enfundarse en el disfraz que cada uno elija, yo he encontrado mi careta y mi oficio…¿vosotros también?.
Si debe ser la herencia avanzada de mis hijos, seguramente.
Yo que no había visto ni una película de animación desde que me salio pelusilla en ciertas partes de mi cuerpo (seguramente en la neurona avanzada también) ¿como puedo disfrutar viendo una y otra vez las mismas escenas de dibujos animados….? Vosotros que tenéis niños ya lo sabéis, las mutaciones que sufrimos los que empezamos a contar nuestra edad en función de los años que hace que no te puedes despertar por la mañana, mirar a tu lado y ver un atisbo de insinuación; ¡¡¡para eso estamos y a estas horas ¡¡¡.
Perdón, a lo que iba…Mr. Increíble: La película de Disney-Pixar en la que una pareja de Superhéroes americana de los años cincuenta se dedican a lo suyo, repartir mamporros, arreglar entuertos y meter al malhechor de turno entre rejas. Como suele ser común en el cine infantil de hace unos cuantos años, los guiños a los padres resignados que llevamos a nuestra prole al cine los domingos por la mañana son cada vez más frecuentes. Siguiendo la consabida estrategia jurista de los USA, una victima salvada por El sr. Increíble de morir cuando se iba a suicidar, demanda a este por daños. Las denuncias se suceden contra todos los superhéroes, por este motivo el gobierno empieza un programa de “rehabilitación” de Superhéroes, dándoles una vida anónima y normal como el resto de la población.
Como os podéis imaginar, nuestro héroe lo lleva fatal de comercial de una compañía de seguros. La depresión, la rutina y los problemas llegan a su vida. La solución, escaparse a escondidas por las noches junto a otro antiguo superhéroe a hacer “pequeñas” acciones en pos de mejorar la sociedad y sus problemas con el lado oscuro.
Hasta aquí las premisas que me encantaron de la película, debe ser que mi subconsciente me ve como un “machomen” dentro de un envoltorio rutinario y aburrido de vida de despacho y rutina familiar. Mis simpatías vienen de esa otra vida, la nocturna. Otra personalidad que permite quitarse el traje y enfundarse en el disfraz que cada uno elija, yo he encontrado mi careta y mi oficio…¿vosotros también?.

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